En México, las mujeres dedican en promedio 39.7 horas semanales al trabajo doméstico, de cuidados y voluntario, más del doble que los hombres, de acuerdo con la ENUT 2024 de INEGI.
El colágeno es una proteína presente en la piel, huesos, cartílagos, tendones y articulaciones; integrarlo a la alimentación cotidiana puede ser una forma práctica de acompañar una rutina de autocuidado.
Hay días en los que el cuerpo pide una pausa, pero la rutina no siempre la permite. Entre el trabajo, la casa, los traslados, la familia, los pendientes y el cuidado de otras personas, muchas veces el autocuidado queda al final de la lista. Sin embargo, cuidar de una misma no tendría que ser un lujo ni una actividad reservada para cuando sobra tiempo: también puede empezar con decisiones sencillas que se integran a la vida diaria.
En México, hablar de autocuidado tiene una dimensión muy concreta. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024 del INEGI, las mujeres dedican en promedio 39.7 horas semanales al trabajo doméstico, de cuidados y voluntario, mientras que los hombres dedican 18.2 horas. Esta diferencia muestra algo que muchas mujeres viven todos los días: además de sus actividades laborales o personales, gran parte de su tiempo también se destina a sostener el bienestar de otras personas.
A esto se suma el cansancio laboral; el Instituto Mexicano del Seguro Social ha señalado que 75% de las personas mexicanas padece fatiga por estrés laboral. Por eso, el autocuidado no debe pensarse como una acción aislada ni como una recompensa, sino como una forma de recuperar espacios para el descanso, la alimentación, la hidratación y el bienestar físico y emocional.
Autocuidarse puede empezar con acciones muy concretas: tomar agua, hacer una pausa para comer con calma, dormir mejor, moverse unos minutos al día, preparar una colación nutritiva o elegir ingredientes que acompañen una alimentación más equilibrada. No se trata de transformar toda la rutina de un día para otro, sino de construir pequeños hábitos que puedan sostenerse con constancia.
En este contexto, el colágeno hidrolizado puede formar parte de una rutina de autocuidado práctica y cotidiana. El colágeno es una proteína presente en tejidos como la piel, los huesos, los cartílagos, los tendones y las articulaciones. Su función está relacionada con la resistencia, elasticidad y soporte de distintas estructuras del cuerpo. Con el paso del tiempo, su producción natural disminuye de manera gradual, por lo que muchas personas buscan integrarlo a su alimentación diaria.
Una de las ventajas del colágeno hidrolizado es que puede incorporarse de forma sencilla en bebidas y preparaciones cotidianas. Puede añadirse a licuados, jugos, yogurt, leche, smoothies, gelatinas o postres ligeros, sin necesidad de modificar por completo los hábitos de alimentación. Para muchas personas, esa facilidad es clave: cuando algo se adapta a la rutina, es más probable que pueda sostenerse con constancia.
La Línea Bienestar de Duché ofrece distintas alternativas de colágeno hidrolizado que pueden integrarse a la alimentación cotidiana. Por ejemplo, el Colágeno Duché para licuados puede prepararse con fruta, yogurt o leche, mientras que otras presentaciones de la línea están pensadas para acompañar distintos momentos del día.
Además de integrar colágeno hidrolizado, es importante cuidar otros aspectos del autocuidado: mantener una alimentación balanceada, beber suficiente agua, procurar horarios de comida, descansar, realizar actividad física de acuerdo con las posibilidades de cada persona y acudir a revisiones médicas periódicas. El bienestar no depende de un solo producto, sino de un conjunto de decisiones que se sostienen poco a poco.
Una recomendación sencilla es elegir un momento del día para hacer una pausa breve: preparar una bebida, sentarse a comer sin prisa, tomar agua, respirar unos minutos o planear una colación. Estos pequeños gestos pueden ayudar a que el autocuidado deje de sentirse como una tarea pendiente y empiece a formar parte de la vida diaria.
Cuidarse también es reconocer el esfuerzo que el cuerpo hace todos los días. En jornadas llenas de responsabilidades, integrar colágeno hidrolizado a la alimentación puede ser una forma práctica de acompañar una rutina más consciente, equilibrada y amable con una misma.
La ingesta de estos productos no sustituye los nutrientes que se obtienen a partir de una alimentación adecuada, además de un régimen de actividad física supervisada.




