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Adry Ramírez: una historia de amor, familia y nuevos comienzos

—"Soy abogada de profesión y repostera de corazón"

Adriana Ramírez Bruno, mejor conocida como Adry Ramírez, es originaria de Zacatepec, Morelos, tierra cañera que lleva con orgullo en el corazón. Desde ahí ha dado vida a Creaciones Karly, un emprendimiento familiar inspirado en sus hijos y en el gusto por hacer productos con las manos.

Desde sus primeros pasos en la gelatina artística, Adry ha trabajado con grenetina Duché. Para ella, la grenetina Especial Chef destaca por su transparencia; los colorantes en gel le permiten jugar con los tonos sin que se rieguen, y las esencias y concentrados han sido una forma de actualizar sabores y sorprender a sus clientes. “La actualización de sabores la he encontrado en Duché”, nos comparte.

Te invitamos a conocer su historia completa y descubrir cómo, después de un momento difícil, la gelatina se convirtió para ella en aprendizaje, familia, amor y crecimiento.

Una historia que viene de casa

Adry creció en una familia donde el trabajo hecho con las manos siempre estuvo presente. Su mamá la llevaba desde niña a cursos de manualidades: pasta de migajón, pasta francesa, corte de peluche, figuras, muñecos y bordado de listón. “Mi mamá siempre buscó esa motivación de mantenernos ocupadas en algo”, recuerda.

También aprendió mirando a sus abuelos. Su abuelo elaboraba cremas, brillantinas y productos que vendía en farmacias; su abuela hacía chocolate, chiles caseros y otros productos que entregaba en la zona de Zacatepec, Jojutla y Tlaquiltenango. “Provengo de una familia que le gusta el comercio y que le gusta hacer el producto”, dice Adry. De esa familia heredó el gusto por preparar, vender, compartir y poner atención en cada detalle.



Su abuela también le dejó una herencia muy especial: un metate y una cazuela molera. Cuando algunas personas preguntaban por qué se los daba a ella y no a sus hijas, su abuela respondía que Adry sí les iba a dar uso. Y así fue. En ese metate muele cacao y prepara chocolate, como una forma de mantener viva una memoria familiar. “Yo me voy tranquila porque sé que tú aprendiste bien”, le decía su abuela. Para Adry, esas palabras siguen siendo una de sus mayores herencias.


El curso que llegó en el momento justo

La llegada de Adry a la gelatina artística ocurrió después de un momento muy difícil. En vísperas de Navidad, su familia sufrió el robo de su casa y perdió prácticamente todas sus pertenencias. “Nos dejaron sin nada, sin nada, sin nada”, recuerda. En medio de ese trago amargo, apareció una oportunidad. Vio anunciado un curso de gelatina artística en Zacatepec, pero en ese momento no tenía dinero disponible para pagarlo. Su mamá también lo vio y, sin que Adry se lo pidiera, decidió apoyarla. “Llego a la casa de mis papás y me dice mi mamá: toma, vas mañana al curso”. Ese gesto abrió un nuevo camino.

En aquella primera clase compró sus moldes, algunos transfer y un cuarto de grenetina Duché. Era diciembre y pensó de inmediato en vender gelatinas de temporada. Para el 31 de diciembre ya había vendido sus primeros cuatro paquetitos. “De ahí empezamos otra vez”, comparte. La gelatina se convirtió en una manera de salir de un momento doloroso y comenzar a construir algo nuevo con el apoyo de su esposo, su mamá, sus hermanas y sus hijos.

De casa a un sueño más grande

Después de ese primer curso, Adry siguió preparándose. Tomó clases en línea, viajó a cursos presenciales y se formó en distintas técnicas de gelatina artística e inyectada. Con el tiempo también llegó a los campeonatos. En su primera participación dentro de la categoría profesional obtuvo una mención en plata con una pieza de ajedrez. Más adelante volvió a concursar en la misma categoría y obtuvo una mención en oro. 

Para ella, cada logro representa esfuerzo, práctica y amor por un oficio que todavía muchas personas no dimensionan. “Mucha gente no ve la gelatina como un arte”, comenta. Pero Adry sabe todo lo que hay detrás de cada pieza: la preparación desde cero, la elección de sabores, la temperatura, el color, la firmeza, la transparencia y el cuidado que requiere cada pedido. Por eso, cuando alguien dice que es “una simple gelatina”, ella responde desde su experiencia: “Si la pruebas vas a ver que no es simple”.


Duché desde el primer día

La historia de Adry con Duché comenzó desde su primer curso. La maestra que la capacitó le vendió aquel primer cuarto de grenetina y le dijo que era una de las marcas que podía encontrar con mayor facilidad. Desde entonces, Adry la ha usado en su trabajo. “Yo probé desde el día uno Duché”, comparte.

En Zacatepec, donde el clima suele ser muy caluroso, para ella era importante encontrar una grenetina que resistiera y le diera estabilidad a sus preparaciones. Con el tiempo también conoció más productos de la marca: grenetina para inyectar, colorantes, esencias y concentrados. De estos últimos recuerda especialmente los sabores de capuchino, crema irlandesa y rompope. “Los amé”, dice. “El olor y el sabor” fueron lo primero que la conquistó.


Uno de sus ejemplos favoritos es la esencia de rompope, porque le permite preparar gelatinas blancas con ese sabor sin teñirlas de amarillo. Recuerda que una clienta le habló sorprendida después de probar unas gelatinas individuales: “Oiga, es que está riquísima”.

Para sus trabajos de gelatina inyectada, Adry destaca la grenetina Especial Chef. Recuerda una pieza que preparó para una clase del maratón y que decidió no llevar a Acapulco porque pensó que no resistiría el calor. Al volver, se sorprendió al ver que seguía igual. “Ni los colores corridos ni nada”, cuenta. Para ella, esa experiencia confirmó la transparencia y estabilidad que busca en sus preparaciones.


También disfruta trabajar con los colorantes en gel Duché. “No mancha, no se riega”, explica. Le gusta usarlos con hisopo, pincel o directamente en trabajos de inyectado porque tienen buena pigmentación y le permiten hacer mezclas como si trabajara con una paleta de pintura.

En su mesa, el godete se vuelve parte de su proceso creativo: un color aquí, otro allá, una mezcla nueva, una prueba, una combinación. Así van apareciendo tonos, detalles y acabados que dan vida a frutas, flores, personajes o pedidos especiales.


Preparar como si fuera para la familia

Más allá de la técnica, hay algo que Adry cuida en cada pedido: el cariño con el que prepara sus gelatinas. “Yo siempre las preparo como si se las fueran a comer mi familia”, afirma.

Con el tiempo, sus clientas se han vuelto parte de su vida. Algunas ya no necesitan explicarle todo el pedido porque ella recuerda sus gustos, las leches que prefieren, los sabores que han elegido antes o las fechas especiales que celebran. A veces le dicen: “Tú hazla como tú quieras”. Para Adry, esa confianza es uno de los regalos más grandes de su trabajo. “El amor al hacerlas y la magia para convertir el deseo del cliente”, dice, son parte de lo que no puede faltar en este oficio.

Un sueño cumplido junto a Talentos Duché

Participar en el maratón de técnicas de inyección junto a la maestra Verenice fue una experiencia muy significativa para Adry. Recuerda que se sintió emocionada de que alguien volteara a ver su trabajo y de poder compartir una clase con el respaldo de Duché. “Es un sueño”, dice al recordar esa invitación.

Para ella, no se trataba solo de dar una clase, sino de representar con responsabilidad un arte que ama y una técnica que requiere paciencia. También significó una forma de agradecer la confianza de quienes han acompañado su camino.


Adry habla con mucho cariño de sus maestras, de las personas que la han apoyado y de la comunidad que se forma alrededor de la gelatina. En especial, reconoce a la maestra Verenice como una guía generosa, exigente y cercana, alguien que ha sabido impulsar a otras mujeres dentro de este mundo.

El significado de la gelatina

Cuando le preguntamos qué ha significado la gelatina para ella, Adry respondió desde el corazón: “Transmitir el amor hacia lo que hago”. Esa frase resume el camino que ha recorrido desde aquel primer curso hasta sus clases, campeonatos y pedidos especiales. La gelatina le ha permitido aprender, compartir, crear y convertir un momento difícil en una historia de crecimiento.


Mensaje

Para quienes desean iniciar en este oficio, su mensaje es claro: “Que no se rindan, que trabajen por un sueño, que trabajen por algo que les guste hacer”.

Desde Zacatepec, Adry sigue construyendo Creaciones Karly con amor, técnica y memoria familiar. Su sueño es llevar lo que empezó en casa a más personas, para que su trabajo se conozca y siga creciendo.

En Duché celebramos su talento, su historia y la pasión con la que transforma cada gelatina en una muestra de cariño. Gracias, Adry, por compartirnos su camino y recordarnos que, cuando algo se hace con amor, también puede convertirse en una nueva oportunidad.