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Verenice Fernández: cuando la abundancia se comparte



—“La gelatina significa trabajo, oportunidad y que la gente se dé a conocer.”

Hay historias que no solo hablan de emprendimiento, sino de generosidad, de comunidad y de la capacidad de transformar una oportunidad en un camino para muchas otras personas. La de Verenice, creadora de Obleas Miel, es una de ellas. Su trabajo no solo ha impulsado un negocio familiar, también ha abierto puertas para mujeres que encuentran en la gelatina una forma de emprender, aprender y creer en sus propias capacidades.

Su relación con la cocina comenzó desde muy joven. “Yo desde muy chica siempre me gustó mucho la cocina”, recuerda. Aunque en un inicio no tuvo la posibilidad de estudiar una carrera, el trabajo le abrió la oportunidad de formarse en gastronomía mientras laboraba en un restaurante. “Me dieron muchas facilidades para poder estudiar. Estudiaba y trabajaba al mismo tiempo”, cuenta. Gracias a ese esfuerzo logró crecer profesionalmente hasta convertirse en chef a una edad muy temprana.

Abrirse paso en ese entorno no fue sencillo. Trabajaba rodeada de personas con más experiencia y en un ámbito donde predominaban los hombres, pero la constancia fue su mejor aliada. “Yo tendría como unos 22 años y todos eran mayores. Había días en que decía que no iba a regresar, pero al día siguiente volvía”, recuerda. Esa determinación marcó una forma de trabajar que hoy sigue presente en cada uno de sus proyectos.

Dentro del mundo de la gelatina, Verenice reconoce también el papel que han tenido ciertos productos en su trabajo cotidiano. En su experiencia, la grenetina Duché ha sido una referencia constante dentro del gremio. “Si alguien decía grenetina, ya sabíamos que era grenetina Duché”, comenta. Entre las que más recomienda está la grenetina Especial por su transparencia, muy valorada para trabajos decorativos. “La gente busca una grenetina transparente y esa permite que las gelatinas se vean realmente artísticas”. También destaca la grenetina 290 Bloom por su consistencia y buen desempeño. “Es la más comercial y da muy buen resultado, además no tiene ese olor extraño que a veces tienen otras grenetinas”. En su entorno familiar, incluso las esencias Duché forman parte de preparaciones como los bolis que elaboran para venta.

Así comenzó el camino hacia la gelatina

Así comenzó el camino hacia la gelatinaCuriosamente, la gelatina no estaba en sus planes iniciales. Su especialidad era la cocina caliente y la repostería no era un área que le interesara particularmente. “Jamás me imaginé que terminaría trabajando con gelatina”, confiesa.

El giro llegó durante la pandemia. Como muchas familias, Verenice buscó nuevas formas de generar ingresos desde casa. Comenzó elaborando figuras de resina y aprendiendo a fabricar moldes de silicón. Con el tiempo descubrió el mercado de las imágenes comestibles y otras herramientas que más tarde se integrarían al mundo de la gelatina. Cuando su esposo perdió su empleo decidieron apostar por el emprendimiento familiar. “Lo vi como una oportunidad. Pensé que todo eso lo podíamos duplicar”, recuerda.

En ese proceso hubo una figura clave: su mamá. Fue ella quien le enseñó a vender en redes sociales, algo completamente nuevo para Verenice en ese momento. “Mi mamá fue alguien muy importante para este negocio porque prácticamente ella nos enseñó a vender en línea”.


El origen de Obleas Miel

El nombre de su negocio también guarda una historia especial. Obleas Miel nace de una enseñanza familiar que Verenice recuerda con cariño. “Mi abuelita siempre me hablaba de que leche y miel significa abundancia”, cuenta. Esa idea de abundancia —entendida como prosperidad, pero también como generosidad y trabajo compartido— se convirtió en uno de los pilares de su proyecto.

Sus abuelos, explica, fueron un ejemplo de esfuerzo y de confianza en las posibilidades del trabajo. “Mi abuelo decía: yo no sé leer ni escribir, pero imagínate tú que sí sabes hasta dónde puedes llegar”.

Comunidad y crecimiento compartido

Uno de los rasgos que más distinguen el trabajo de Verenice es su forma de construir comunidad. Desde el inicio entendió que compartir conocimiento podía abrir oportunidades para muchas otras personas. “He aprendido que cuando construimos un negocio de la mano de otras personas se pueden hacer grandes cosas”, afirma.

Por ello comenzó a impulsar a otras mujeres a mostrar sus creaciones y compartir sus procesos. Su idea siempre ha sido generar un espacio donde todas puedan crecer. “Aquí creamos una comunidad donde trabajamos todos y ganamos todos”. Para ella, el éxito no se construye en solitario; al contrario, cree que cuando el conocimiento se comparte, las oportunidades se multiplican.

La gelatina como oportunidad

Cuando se le pregunta qué significa la gelatina en su vida, su respuesta es clara y directa: “Significa trabajo, significa oportunidad y que la gente se dé a conocer”. Para Verenice, la gelatina representa una puerta para que muchas personas —especialmente mujeres— puedan iniciar un negocio desde casa. “Es un negocio muy noble, porque si algo no sale bien puedes volver a intentarlo”, explica. Además, destaca el enorme potencial creativo que tiene este universo: “La gente se sorprende de todo lo que se puede hacer en gelatina”.

Mirar hacia el futuro

Hoy Obleas Miel continúa creciendo. Recientemente abrieron una segunda tienda y trabajan en un proyecto que busca fortalecer aún más la comunidad gelatinera: un espacio donde se impartan clases y se compartan experiencias con maestras invitadas. “No queremos que sea solo una tienda, sino un lugar donde la gente pueda venir a aprender”, explica con entusiasmo.

Ubicadas en Acolman y San Juan Teotihuacán, Estado de México, sus tiendas se han convertido en un punto de encuentro para quienes buscan materiales, inspiración y acompañamiento en el mundo de la gelatina.

La historia de Verenice demuestra que cuando el trabajo se acompaña de generosidad, los proyectos crecen con mayor fuerza. Su labor no solo ha impulsado un negocio familiar, también ha abierto oportunidades para muchas personas que hoy encuentran en la gelatina una forma de emprender, crear y compartir.

Gracias, Verenice, por permitirnos conocer tu historia y por recordarnos que cuando el conocimiento se comparte, la abundancia siempre encuentra la forma de multiplicarse.