—La repostería tiene un poder terapéutico.
La historia de nuestra entrevistada comienza con un evento no tan dulce como ella ni su nombre, sin embargo esa “cuestión traumática”, como la refiere la fundadora de Dulce’s Desserts, fue el parteaguas para que, hace 11 años cambiara su vida y descubriera este talento. Dulce comparte, “nunca me hubiera imaginado que de ser licenciada en ciencias políticas de la UPAEP pasaría a la repostería que es mi pasión; y la gelatina me encanta porque abre puertas a todo un mundo de técnicas y podemos hacer bastantes creaciones. Mi fuerte es el chocolate y hacer postres pequeñitos para las mesas, creo que a la gente le da curiosidad y en esas piezas los detalles resaltan, además de que es más rentable, por ejemplo vender por docena”.
Dulce trabaja desde su casa, ubicada en Atlanta, Georgia, EUA, y en este espacio creó un taller para poder ofrecer clases, en diciembre invitó al Chef Mario Bello a dar una capacitación sobre la técnica de inyección. Fue ahí en donde “conocí más a fondo los productos Duché gracias a todas las muestras que nos compartió el chef Mario; ya había trabajado con “la Dorada” de Duché y me encanta, al igual que la Especial Chef, que acabo de conocer en el taller. De la primera me gusta la firmeza que aporta a todas las preparaciones, la uso para gelatinas, cheesecakes e incluso al flan. Duché muestra su calidad en la mejora de aroma y transparencia contra la que compramos en el supermercado, que tiene un color turbio y ese aroma que no me convence al 100%. Si lo que buscamos es mayor transparencia, me iría entonces por la Especial, es de muy buena calidad. Yo quiero trabajar 100% con las grenetinas de Duché y en las clases poderla tener disponible para recomendar”. Los productos que desde hace años ha utilizado son la esencias, “me encanta trabajar con la de almendra, si pudiera le podría a todo; por ejemplo, la uso en el arroz con leche y le da un toque especial que le gusta mucho a mis clientes, lo piden mucho para las mesas; también la de nuez y la de vainilla. Para la clase de mini polvorones que hicimos con Duché West, me animé a usar la de fresa”.
El poder terapéutico de la repostería
Dulce buscaba sanar un post trauma un día, atendiendo a las recomendaciones del especialista, buscó actividades que pudieran sacarla a ella y a su hija de las secuelas de aquel evento. Así lo relata: “un día vi a mi niña haciendo cupcakes y cómo se le olvidaba todo lo demás; así que empezamos con la repostería y nos ayudó mucho; al darme cuenta de que me gustaba hice chocoflan y gelatina para vender y con esos dos productos empecé”. Ahora son 30 variedades de postres las que ofrece.
“Hay estudios que hablan de que la repostería es terapéutica, nos obliga a estar en el presente; a mí me sacó y yo la voy a seguir recomendando. Me puse a investigar y escribí un libro: La receta del éxito: descubre tus talentos y sana tus emociones; lo hice para dejar mi legado, de cómo una ama de casa y niñera llega la repostería y saca ese talento que ni yo misma creía”.
Compartir saberes e inspirarAl preguntarle acerca de sus experiencias dando clases, nos compartió que en la primera que hizo llegó una sola persona, en la segunda dos, luego seis, hasta que en la cuarta llegaron diez, y expresa muy conmovida, “ese día fui la más feliz del mundo. Me emocioné tanto. Supe que la constancia se retribuye y que no todo es fácil, pero vamos poco a poco y vienen los resultados, así que dije: así sea una persona hay que darle la clase”. Compartió que su primera alumna la impulsó a no darse por vencida, ya que era una madre que estaba criando sola a su hijo con discapacidad y después de tomar el curso de fresas con chocolate, le dijo a la maestra: “le quería agradecer porque gracias su curso hice mi venta y gané 1000 dólares; ya puedo ayudar a mi niño”. Otra historia es la de una trabajadora de la construcción que buscó alternativas para emplearse en caso de que algo le sucediera y le imposibilitara regresar a su trabajo. “Una se siente contenta porque impulsamos a quienes vienen y compartimos lo que sabemos; que se den cuenta de que si yo pude, todos podemos, que es posible salir adelante por medio de la repostería”, expresa Dulce.
Para esta mujer emprendedora la repostería “ha representado resiliencia. Es más que un oficio, una oportunidad de emprendimiento, de un ingreso extra; como mujeres siempre buscamos apoyar a la economía familiar”.
El mensaje que comparte Dulce es que “no se limiten, que comiencen con lo que tienen, no esperen a tener todo el material; por ejemplo, yo me hice mis moldes para hacer un perfume, corté una botella, usé unos contenedores de comida, le amarré moñito y ahí estaba, luego a todo le veía cara de molde. Lo importante es adaptarse, y con creatividad, curiosidad e imaginación todo se puede lograr. Empiecen poco a poco, paso a paso, yo comencé con una receta. No tengan miedo de vender. Una vez que das el primer paso todo se va dando. Busquen grupos para encontrar apoyo e información y no tengan miedo a equivocarse, si no sale, escriban en una libreta qué hicieron para que al revisar aprendan, es la mejor manera de adquirir conocimiento”.Además de generosa, Dulce es una mujer agradecida con quienes han estado con ella en su camino y la han apoyado, en su libro habla sobre varias de estas personas; en esta entrevista hizo mención también de su gratitud para con “la Sra. Irene Diaz, de Prensa Atlanta, que me ha tendido la mano para, como dice ella, tener esa vitrina para hacerme publicidad, y como a mí ha ayudado a otra gente, esa mujer más que periodista es un ser humano. El chef Mario Bello, está siendo mi guía. Lety Avellaneda, que me conoce desde siempre, y en quien confío porque, como Mario, jala parejo y se alegra de los triunfos. Pienso que hay espacio para todos y de todos aprendemos”.
Para cerrar la entrevista agradeció a Duché por “tomarse el tiempo de darnos la visibilidad. Gracias”.
¡Gracias a ti, Dulce por tu ejemplo e inspiración, sin duda tienes una gran misión en compartir tus saberes y guiar a más personas a encontrar sus talentos!







