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Jacobo, una historia de fidelidad que pudo alargarse



Gelipet, colágeno hidrolizado de alta calidad para consumo animal, ha sido el aliado en el tratamiento y mejora de calidad de vida de perros, sobre todo, geriátricos y rescatados. En esta ocasión compartimos la historia de Jacobo, un perro tipo Pastor alemán que vivió 14 años —mucho más que el promedio de vida de estas tallas grandes— y lo hizo gracias al amor de la familia que lo rescató, de los muchos perritos a los que cuidaba como una especie de abuelo o papá y, sus últimos tres años, por la suplementación de su alimentación con Gelipet. 

En entrevista con Ariadna Escobar, estilista canina, rescatadora de perros y quien fuera la dueña de Jacobo, nos cuenta que: “Jacobo empezó con problemas en 2018. Lo llevé con el veterinario y él me hablo del colágeno hidrolizado y me dijo que era muy caro, pero luego hubo un evento y ahí encontré Gelipet, así que, con un poco de reservas, empecé a dárselo a Jacobo revuelto con las croquetas y nos daba risa porque cuando comía se le quedaba pegado en la nariz. Meses después en otra expo compré más porque vi que sí estaba funcionando. De estar acostado en una semana se paró. Me sorprendí con los resultados”, relata y agrega que suspendió los medicamentos por los tres años más que vivió su querido Jacobo. “El producto sí sirve, yo lo comprobé con Jacobo y con otros de mis perros rescatados y geriátricos; gracias a Gelipet tienen una mejor calidad de vida”. Pero como dice nuestra entrevistada, el tiempo no perdona, y Jacobo tuvo complicaciones propias de su edad hasta que, con el dolor que la decisión implica, tuvieron que dormirlo. “Nos dolió mucho haberlo perdido, pero nos regaló demasiado”. 

Ariadna es una adoradora de los perros, actualmente tiene 23 en su casa y hace servicio de estética canina con sus vecinos y conocidos cercanos a su hogar en el Estado de México. La mayoría de sus clientes son personas de la tercera edad que tienen perros viejitos, así que les recomienda el uso de Gelipet también. Su negocio es su terapia y les da a los perritos el tiempo que requieran para que estén relajados y felices.

Como especialista en el cuidado estético de perros le preguntamos qué cambios notó en Jacobo y sus otros perros suplementados con colágeno hidrolizado de alta calidad de Duché y nos dijo que: “El pelo a Jacobo se le engrosó, tenía mucho brillo. Los que llegaron a comer la croqueta con colágeno, se les hizo precioso el pelo. Los dientes tenían más firmeza”. Además, ha notado cómo sus otros perros rescatados y con muchos años se han mantenido saludables con Gelipet.

Para Ariadna y su familia Jacobo es sinónimo de fidelidad y guardan un cariño muy especial por este enorme perro que cuando llegó les imponía y durante los 9 años que vivió con ellos no hizo más que darles su amor, compañía, protección y contención a los perros que llegaban a la manada. “Gracias porque ustedes le regresaron la vida a mi perro. La verdad el agradecimiento es para ustedes, para la marca, porque mi Jacobo gozó de caminar, del sol, de su jardín”, comparte nuestra entrevistada con emoción de recordar a un gran amigo.

En una publicación en las redes de Ariadna se encuentra la relatoría de cómo fue que Jacobo llegó a su casa siguiendo a una de sus perritas y se quedó. Tenía 5 años aproximadamente, el veterinario reportó que tenía desnutrición, problemas respiratorios y lesiones por mordidas. Estuvo en el antirrábico porque se brincaba las cercas para tomar el sol en la banqueta y su dueña tuvo que ir a rescatarlo. Fue envenenado un par de veces, pero siempre salió adelante. 

“Cuando llegó nos imponía, era un perrote. Nunca había tenido un perro de esas dimensiones. Después de que lo curamos, ganó peso, llegó a pesar 45 kilos; era precioso. Como rescatador, él también realizaba su labor, ladraba para avisar cuando llegaba un nuevo perrito (porque me los aventaban por arriba de una cerca chaparrita que tenía en la casa), y luego los ayudaba a socializar, a integrarlos. Se dejaba que brincaran encima de él. Se le acurrucaban, pero también era el que imponía el orden. Bowie, un perrito que me dejaron en un huacal lleno de pulgas, se volvió la sombra de Jacobo, dormían juntos, Bowie en la panza de Jacobo. No se le despegaba, de hecho, estuvo con él mientras realizaban el proceso. Le ha costado mucho trabajo superar la muerte de su amigo, no se mete a dormir a la casa que compartían, mejor va con otros perros”, comparte en la entrevista. 

Jacobo fue un perro guardián que según relata su dueña se transformaba en las noches y pobre de aquellos que quisieran entrar a la casa sin permiso porque el perro no los dejaba. “Un perro guardián, hermoso”, dice con nostalgia Ariadna.

En la publicación referida, se lee: “A la persona que lo tuvo tantos años y lo perdió/lo botó, solo puedo decirle, ¡GRACIAS! Nos diste uno de os mejores perros que hemos tenido y lo disfrutamos por casi 9 años y aprendimos tanto de su paciencia, valentía, lealtad… se convirtió en un maestro para nosotros y para quienes lo llegaron a conocer”.