Ir al contenido principal

El éxito comienza con un sueño, la historia de Ana Hernández



Esta es la historia de Ana Hernández, una valiente mexicana que hace 11 años se fue con su familia a EUA a probar suerte y encontró en el mundo de la repostería y las gelatinas más que una forma de hacer negocio: un camino para ayudar a más mujeres mexicanas a salir adelante.

“Amo sus productos, los uso siempre, los recomiendo y los vendo; en cada clase usamos grenetina Duché”, comenta Ana en entrevista acerca de nuestra marca.





“Soy inmigrante mexicana, llegué hace 11 años con mi esposo y mi hijo a Chicago; al inicio no conocía a nadie, no hablaba inglés y aunque tenía estudios en electrónica y en sistemas no me servían porque no podía trabajar. Estaba muy deprimida y muy mal, así que para tratar de distraerme empecé a buscar videos de repostería en YouTube y comencé a jugar a hacer pasteles, a la gente que conocía les gustaba y empezaban a pedirme y yo a vender”, nos cuenta Ana.

Hace 8 años aprendió las técnicas de gelatina, conoció la marca Duché, tomó un curso en Chicago y también con nuestros expertos en México. 

Ana abrió la escuela movida por la idea de “apoyar a mujeres inmigrantes, que, como yo en algún momento, han sufrido de depresión y tienen una necesidad de hacer negocio. También para mamás solteras que les da oportunidad de descubrir que son buenas en algo nuevo y cuando se dan cuenta ya tienen su negocio. Los hispanos somos muy maltratados y necesitamos ingresos. Así que por eso abrí la escuela; además de que no hay muchos cursos en español, así que empecé a tener alumnos que hacían hasta tres horas de camino para tomar clases”.



La primera escuela de gelatinas y repostería, “Hanna Creations”, se abrió en Chicago en un espacio acondicionado para esos fines en la casa de Ana. Por supuesto con todos los permisos y trámites que solicita el gobierno de EUA. El estudio tenía espacio para entre 8 y 10 alumnos. En esta escuela se enseñan, entre otras cosas, técnicas de gelatina básica, encapsulados, transfer, de relieve e inyección. 



Con la pandemia su escuela estuvo cerrada por tres meses y para volver a dar cursos tuvo que mudarse a un espacio más grande porque la legislación ya no le permitía estar en el estudio en casa. “Me fui a buscar cocinas certificadas con hornos, refrigeradores y equipos industriales. Me aventé a rentar y para mi sorpresa, los estudiantes al ver las instalaciones, los refrigeradores grandes con sus gelatinas se emocionaron y empezaron a llegar más alumnos. ¡Fue un boom! Así que esta pandemia en parte fue una bendición porque me hizo salir de mi comodidad”, asegura Ana.



Como mujer emprendedora, nuestra entrevistada comparte que a lo largo de los años no deja de instruirse, a veces en un mes llegó a tomar hasta cinco cursos de diferentes técnicas y también estudió la carrera de negocios. Además de tener una libreta en la que escribe sus sueños y sus metas a cumplir: “hace tres años tenía el deseo de abrir otra escuela para evitar los traslados tan largos; pero con la pandemia lo vi muy lejano. Y, de repente, que le llega una oferta de trabajo a mi esposo en Wisconsin, que era a donde yo quería abrir la nueva escuela. Todo se fue dando y ya tenemos un lugar para comenzar”, explica emocionada Ana.



Al momento de hacer esta entrevista se estaban preparando a los nuevos instructores que se quedarán a cargo de la escuela de Chicago y como Ana es incansable ya tiene claro que su próximo paso será tener su propia cocina industrial en donde pueda tener también un área comercial para convertirse en distribuidora de productos Duché, ya que a la fecha los vende a sus alumnos que toman el curso, pero ella quiere que más personas conozcan las ventajas de nuestra línea de productos. 



Para cerrar la entrevista le preguntamos qué ha significado este camino recorrido en su vida y nos dijo: “Si lo resumo en una palabra: APRENDIZAJE. Siempre aprendo y me gusta aprender a dar cada día más. Con cada historia de alumnos que llegan aprendo. Yo no creía en que iba a poder lograr todo lo que hoy tengo, así que he sido mi propia lección de vida”.



Historias como la de Ana impulsan a Duché a continuar ofreciendo al mercado nacional e internacional productos de la más alta calidad y opciones de capacitación que les permitan crecer, no sólo como negocios, si no como personas. 


¡Felicitaciones a Hanna Creation porque seguros estamos de que continuarán cosechando frutos y pronto abrirán más escuelas!